El vivir en una zona de alta peligrosidad muchas veces es la inspiración de los temas de las obras de Viviendo el arte, con el fin de llevar un mensaje a los niños y jóvenes de la importancia de mantenerse alejados de la criminalidad.
By Marian Marval Díaz
El Reportero Latino
El grupo teatral en Luis Llorens Torres, en San Juan, motiva a los niños y jóvenes a mantenerse alejados de la criminalidad.
En las estrechas calles del residencial Luis Llorens Torres, el temor de los vecinos de toparse con una balacera entre traficantes de droga los aprisiona entre las paredes de sus hogares. Sin embargo, existen espacios en donde los jóvenes que quieren un futuro distinto a la navaja y al gatillo lo hacen a través del arte comunitario.
“Todo lo que hacemos es para nuestra comunidad, para que los vecinos vean nuestras obras y los jóvenes participen del teatro”, cuenta Axnel Acosta uno de los 60 jóvenes que integran el grupo de teatro Viviendo el Arte, el cual se ha convertido en una referencia cultural en la zona desde 1997.
Los integrantes del grupo tienen entre 10 y 24 años de edad, y la mayoría residen en Luis Llorens Torres una de las comunidades más violentas de San Juan, conocida por ser un punto de distribución de drogas.
El vivir en una zona de alta peligrosidad muchas veces es la inspiración de los temas de las obras de Viviendo el arte, con el fin de llevar un mensaje a los niños y jóvenes de la importancia de mantenerse alejados de la criminalidad.
La obra Por amor al caserío –estrenada en 2001- relata una historia de amor prohibido, al estilo Romeo y Julieta, entre dos jóvenes pertenecientes a pandillas enemigas que se disputan el control de la venta de drogas en la zona.
“La comunidad nos dio una respuesta positiva porque reflejábamos la realidad del momento, y al final dejamos el mensaje de que todos los que escogen el camino del crimen acaban mal,” afirma Acosta, de 24 años de edad. Antonio Morales, director y profesor de teatro de Viviendo el arte, expresa que la agrupación es una alternativa para mantener a los jóvenes del residencial ocupados, alejados del ocio.
“Promovemos la importancia de la educación, los participantes están obligados a ser estudiantes excelentes, ya que un actor sin educación, sin disciplina es un actor mediocre. Además, pretendemos fomentar el arte. Quiero que desde pequeños, los niños del residencial y la comunidad aprecien y entiendan la importancia del arte en la sociedad”, dijo.
Acosta agrega que los vecinos del residencial los reconocen como sus actores exclusivos. Los jóvenes de “Viviendo el arte” saludan a los residentes al bajar las calzadas, que con ese gesto a mano, propio de las celebridades del cine seguidas por flashes, logran imprimirle opulencia a los desvencijados edificios del Luis Llorens Torres.
“La gente los apoya 100% ya que se han convertido en orgullo de todos. Además nuestros jóvenes brindan servicio comunitario, algunos son profesores de actuación para niños, otros integran brigadas de limpieza, o recaudan fondos para organizaciones sin fines de lucro de nuestro residencial”, indica Morales.
Los 125 montajes de Viviendo el arte se han presentado en otros residenciales de Puerto Rico y fuera de la Isla, en teatros de Nueva York y República Dominicana. Desde el 2005 los participantes viajan a México para estudiar un taller intensivo de teatro, televisión y comedia musical.
En 2007 Morales y su grupo se aventuraron al mundo del reality con el estreno de su show, Reggaeton con flow, una competencia para jóvenes cantantes de este género musical que se transmite por televisión entre mayo y junio. Este año el guión de Por amor al caserío se adaptará al cine, en agosto comenzará a filmarse la primera película del grupo.
“Tres de cada diez de los jóvenes participantes deciden tomar algún curso universitario relacionado con las artes escénicas. Los demás estudian otras carreras y continúan con el teatro en Viviendo el Arte o en agrupaciones profesionales como actores, tramoyistas, técnicos”, comentó Morales.
El teatro “Viviendo el arte” busca que su nombre inspire a la comunidad, y especialmente a los niños y jóvenes de Luis Llorens Torres, para que experimenten la cultura en los espacios públicos, a pesar de la adversidad que genera la violencia.
San Juan, capital de Puerto Rico, es también el municipio con más índice delictivo de la isla. Entre enero y abril de 2009 se han registrado 3,803 delitos, incluyendo 54 homicidios, según estadísticas oficiales.